El perseguidor de la primera iglesia, armado como legionario romano, cae fulminado del caballo que montaba en su viaje hacia Damasco, cegado temporalmente por una visión divina cuando escuchó la voz de Cristo, que aparece en lo alto, en rompimiento de nubes: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hechos 9, 1-7).

Comentarios

Entradas populares de este blog

Misericordia Gratuitas; Venid Y Comprad Sin Dinero Isaias 55

Nadie Es Mas Grande Que Dios